RELATO Nº 10 El Palacio de los Candados – Escrito de Guillermo Capellán en Cárcel de Vª Las Rosas – 14 Febrero de 2003
Después de la visita del Comandante Estévez, o el gendarme Alférez Sergio Hugo Nazario, entendí que el régimen romerista tenía distintos filtros de tareas. Era un régimen. Si no respondías al amo de Salta y no te postrabas ante el Rey Juan Carlos tu vida en política tenía fecha de vencimiento pero yo no tenía miedo, mi temor solo a Dios, y que al Patriarca del Feudo que le teman los “hueleculos”.

Ahora, de vuelta en el cobertizo del Palacio de los Candados, La Comisaría 7ª del Barrio El Tribuno, en la noche del viernes 14 de febrero de 2003, me aprestaba a pasar la madugada del sábado 15 de febrero en el maloliente calabozo cuya población atestada y aumentaba a cada rato. El objetivo del fin de semana era llenar el calabozo para el Jefe Raúl Rodríguez y su pandilla, un deleite porque así tendrían nuevas visitas para el Chancho.

Mi cabeza daba vueltas y mis ideas se concatenaban buscando “EL POR QUÉ” o una explicación de lo que estaba pasando. Estaba frío. Y en esa semi oscuridad de anguntias diferentes, de hechos extraños, de jugadores de fútbol que fueron capturados ebrios por el Jefe Raúl Rodriguez quien tendría alguna recompensa por pago de contravenciones o unos pesos extras para su presupuesto personal ¡Tantas miserias sociales juntas!

En esa penunbra, se filtraba la luz de la cocina de los “cobanis” (yuta, canas o policías) y permitía ver al Cristo del Calabozo en la pared opuesta a las rejas. Esa pintura de los presos reflejaba el dolor, la angustia y las razones de presuntas injusticias. Cada preso vivía su calvario y sus esperanzas practicando su discurso para sentarse frente al Juez de Turno. Cuando el preso no regresaba al reducto mugriento, los otros detenidos decían “cagó, tuvo suerte lo pasaron a la redonda”.

La Redonda, Cárcel de Villa Las Rosas
¡La redonda! La Comisaría 7ª era el purgatorio antes de pasar a la redonda, El Palacio de los Candados, (Cárcel de Villa Las Rosas). Retumbaba en mis oídos “cagó, tuvo suerte lo pasaron a la redonda”. Tan contradictoria era la jerga del encierro. Pero luego entendí el por qué preferían pasar a la redonda donde ya no “viajarían” en el submarino del Chancho de la Comisaría 7ª de Barrio El Tribuno. Y terminaría el suplicio de la tortura

El Submarino en el Chancho de la 7ª Bº El Tribuno
Mi primer día de visitas fue el sábado 15 de febrero de 2003 me dio ánimo porque la gente no creyó lo que publicaba El Tribuno en tapa y páginas centrales del inmundo diario de Juan Carlos Romero. El Personal Policial subía el volumen de la televición de la cocina para que yo escuchara las barbaridades que decían los canales de Buenos Aires. Hasta CÑN en Español estaba en Salta. Ana María Parodí, Jefa de Prensa del Gobienro de Alejandro San Millán movilizó a toda la prensa del país.
¿Tanto odio y peligro político inspiraba un concejal de Salta? Sí, porque no tenía precio ni miedo. Todo el sistema político, el Poder Judicial y Juan Carlos Romero, con su Diario El Tribuno, tenían un solo objetivo: encerrarme y destruirme. Me preparé espiritualmente para soportar el escarnio, el dolor que me taladraba el alma porque el Rey Juan Carlos era cruel, NO TENÍA PIEDAD y disfrutaba de su sadismo pero lo que más le irritaba a Su Majestad era mi condición de peronista y de que le decía la verdad sobre su condición de GORILA antiperonista.
Romero era un gorila seductor y despiadado con quien se opusiera a sus negocios y planes económicos. Este autócrata no tuvo contemplación de echar a 5.000 empleados Públicos seleccionando a quienes, cruzando padrón del PJ con el listado de trabajadores de la provincia, los eliminó de un plumazo. Esta tarea se la encomendó al “master” en computación Helio Esteban Del del Frari. A los echados, Romero los llamó excedentes (todos peronistas), así era El Patriarca. Del Frari era del Partido Renovador y ahijado de Ennio Pontussi. Los gremialistas no defendieron a los excedentes ya le habían entregado el orto a Su Majestad.

Helio Esteban Del Frari
El Gobierno Romerista era un Régimen, tanto es así que, realmente, fue una “ejecución en masa” bajo el lema “que se caguen por pobres, los pobres”. El encargado de esa masacre social fue Helio Esteban Del Frari Secretario de la Unidad “Ejecutora”. Más claro imposible para imprimir el sello del “compañero antiperonista” Juan Carlos Romero para lo que afirmaba “los amigos de mi padre no son precisamente mis amigos”. Del Frari se sintió un dios Griego, le faltaba solo la “S” para ser Helios o el hijo de Hiperión o del el Titán Juan Carlos que exterminó 5.000 excedentes metiéndolos sin piedad en la trituradora romerista.

El Romerismo fue un Gobierno sádico sostenido por patricios, cholos indigentes, medios hambriados sin pautas y políticos inescrupulosos que solo buscaban un beneficio económico ascendente con la esperanza de ser nuevos ricos. Un grupo de jóvenes advenedizos, los Golden boys (los chicos dorados de Angel Torres (a) Angelito), eran los nuevos funcionarios del Patriarca. Los Niños “bien” deleitaban al Rey y a Ángel Ra fael Torres exmozo del Senador en el Congreso quien se vino a Salta para ser el Camarlengo de Su Eminencia, Su Majestad y el “hombre” más poderoso del Gobierno Romerista.

Ángel Rafael Torres, el Monge Negro
Era el gran operador de Juan Carlos Romero como dicen algunos medios de Salta pero en realidad fue el Mentor de Juan Maunuel Urtubey a quien quería más allá de los límites del Poder Ejecutivo a quien lo hizo Diputado Nacional y luego Gobernador bajo la sombra de la traición a Walter Wayar quien se acostó siendo Gobernador electo y se despertó perdedor por menos de 5.000 votos que “aparecieron” en urnas del norte ungiendo al mentiroso Urtubey como Gobernador ungido por la triquiñuela romerista.
Esta es la política salteña en tiempos del Patriarca Romero que no dudó ni un segundo en ordenar el fraude a su “amigo” y su vice gobernador en tres periodos de Gobierno. El político salteño mas cruel político es Juan Carlos Romero y el más mentiroso, al borde de la mitomanía, es su hijo putativo “Don” Juan Manuel Urtubey Mera Figueroa.

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